jueves, 22 de marzo de 2018

El dilema de los nombres


Una de las cosas que más suele dar quebraderos de cabeza tanto a jugadores como a directores de juego, es el tema de los nombres.


Y es que los nombres son importantes, dotan de personalidad a los personajes y cierto misterio a las ciudades o planetas. Ha nadie le gustaría visitar un planeta que se llamara "Kagarr" o conocer a una persona que se llamará Cenutrio de las Aguas (con perdón si alguien tiene ese nombre, no quiero ofender). 

También es importante el nombre por que podemos sentirnos ofendidos cuando recortan nuestro nombre o lo llevan al terreno de los apodos, especialmente por aquellos que no elegimos. Por ejemplo, yo me llamo José Ramón y podrían, de hecho no sería la primera vez que me llaman Raimon o Pep... no suelo responder, pues no es mi nombre. Si no me conoces, usa mi nombre completo, si eres mi amigo o te considero como tal, te diré que prefiero Ramón. Por eso los nombres tienen importancia, nos definen como las personas que somos.

Supongo que por ese motivo resulta difícil elegir un nombre, las madres y padres ya saben de que hablo. Y si nos metemos en el mundo de los juegos de rol pasa lo mismo. Buscamos nombres potentes para nuestros personajes, nombres que tengan solera para los planetas o los sistemas solares.

Ahora que estoy escribiendo algo totalmente nuevo me encuentro con esos dilemas. ¿Qué nombre le dio a la ciudad? ¿Al sistema galáctico?... Demonios, pierdo más tiempo rompiéndome la cabeza con eso que escribiendo.

Por eso quiero compartir el siguiente enlace que puede resultar de ayuda. Quizás encuentres el nombre que buscas en los muchos generadores de nombres que hay o puede que te ayuden a encontrar un al combinar varios de ellos. Ese proceso también es personal, pero una ayuda nunca viene mal.

Aquí dejo el enlace.


No todos funcionan, como por ejemplo el generador de planetas... una lástima. Pero vale la pena explorar un poco la página, especialmente cuando la inspiración se fue de vacaciones.

Disfrutad de los generadores. No nos hacen el trabajo, pero nos aligeran la tarea.