domingo, 24 de agosto de 2014

UNA NOCHE EN PARÍS - PARTE 22

UNA NOCHE EN PARÍS

En la calle sigue reinando el silencio y es evidente que a la gente del barrio le importa un comino si hay un nuevo tiroteo, una explosión o gritos pidiendo auxilio. Para Stanislau Snekewic la naturaleza humana es algo indescifrable, no entiende como las personas dan la espalda a un mundo que se muere, lleno de vileza y mentira, donde las personas no valen nada para la clase política. Se da cuenta mientras sale a la calle, que la gente de ese lugar a perdido la esperanza, el espíritu y llegados a ese punto, todo les importa una mierda. 
Él también era así, un autómata sin alma, sin mente. Cada mañana la misma rutina, ponerse el uniforme, patrullar por la calle, detener algún borracho, escribir algún informe, la tarea de cualquier policía con un pasado militar que consiguió el trabajo gracias a su impecable historial militar. Una rutina que le gustaba, lejos de la muerte, cerca de todos los momentos de felicidad que tantas veces se perdió con su mujer e hija cuando estaba en el frente, luchando por sus seres queridos contra los chinos, pero entonces le despertaron de golpe. No fue un despertar suave o brusco, fue un despertar repentino que sólo se logra con la perdida. Ya no recuerda como fue, sólo que no están y la verdad, recordar como ocurrió todo, como le arrebataron a sus seres queridos no cambiaría absolutamente nada. Ahora sólo queda la rabia y el conocimiento de que la justicia sólo se cumple cuando la esgrima uno mismo. Ha llegado el momento de impartir un poco de justicia, nada de adornos, nada de teatralidades, sólo muerte. Rápida y tan silenciosa como puede serlo una semiautomática con el cargador lleno y un dedo con unas ansias incontrolables de vaciar un cargador entero a ese bastardo de Didier Deschamps.
- ¡Stan! Pareces distraído - Pietro Santoro acompaña sus palabras colocando su mano en el hombro derecho del gigante ruso - ¿Estás bien?
- No te preocupes por mi Pietro, me encuentro perfectamente. Ahora debemos procurarnos un vehículo nuevo, este está quemado - mira la furgoneta robada por la mañana - No podemos usarla de nuevo. La suerte no siempre estará de nuestro lado.
- Pues parece que tenemos una flor en el trasero porque los dos coches de la mafia tienen las llaves puestas - Ellen ya está dentro de uno de los vehículos, un BMW azul oscuro con tapicería de cuero y de diseño antiguo con acabados de lujo. - Esto es una antigüedad en perfecto estado, espero que no termine como los anteriores vehículos.
- ¿Y que final crees que le espera? - pregunta Pietro.
- Seguramente estallara, lo llenaran de agujeros de bala, terminará debajo de un camión o lo usaré como ariete para abrir una puerta en algún lugar donde no hay ninguna - Ellen no deja de sonreír mientras agarra con fuerza el volante.
- Stan, tu no esperas que el coche termine así, ¿Verdad? Pietro Santoro empieza a sudar y mira a su compañero ruso. Es evidente que espera una respuesta distinta a la de Ellen Dere y Stanislau se da cuenta enseguida de ello.
Interior del maletero del Peugot
- No te preocupes Pietro, puedes subir conmigo, de hecho creo que deberías conducir el Peugot y yo me encargare de que no le ocurra nada. - Una vez a tranquilizado a su nervioso compañero, Stanislau abre el maletero para depositar en el su pequeño arsenal, compuesto de una escopeta, su cuchillo de combate y un fusil de asalto que guardaba en la parte trasera de la furgoneta. Y entonces se le ilumina el rostro de felicidad, de tal forma que llega a asustar al italiano que retrocede unos pasos hacia atrás.
- ¿Qué hay en interior del maletero? - Ellen Dere se acerca con rapidez para ver el interior del portaequipajes.
- Hoy es navidad y yo he sido un niño muy bueno amigos mios. - En el interior del maletero, en una distribución perfectamente ordenada hay varias pistolas, escopetas, rifles de asalto y una bonita variedad de armas cortantes. - Estos tipos si que sabían como equipar un maletero.
- Perfecto. Tenemos armas, tenemos vehículos y la dirección donde encontrar a Deschamps y la maleta de los cojones. Ahora sólo nos hace falta un plan.
El primero en responder es Pietro, el cual tiene una mente muy calculadora y capaz de idear planes complejos con mucha facilidad.
- ¿No desea un cuerpo nuevo? Ahora mismo tenemos varios que ofrecerle. Podemos usar los cuerpos como excusa y hacernos pasar por el forense, una vez dentro del edificio buscamos a Didier y la maleta.
- Yo voto por ir allí, abrir un gran agujero en el edificio y disparar a todo el que se mueva hasta que podamos buscar la maleta con tranquilidad. - Stan está totalmente exaltado y eufórico, empuñando un lanzagranadas de 20 mm - Oh pequeña, donde has estado todo este tiempo.
- Estás hablando con el arma - pregunta Pietro - Estás loco, seguro que sabes usar algo como eso.
- Estás arma no fueron diseñadas para apuntar con ellas, no es un rifle. Sólo hay que apretar el gatillo y el explosivo hará el resto.
- Estoy impresionada, pero esto no resuelve el problema. No tenemos tiempo y la noche se termina, perderemos el beneficio de la oscuridad en un posible asalto. Lo mejor es llegar al punto de encuentro, estudiar el terreno y prepararnos. ¿Stan, sabes alguna cosa de Emerson?
Stanislau mira su terminal telefónico - No hay ninguna llamada perdida o mensaje, pero no me preocuparía. Emerson parece un tipo capaz y seguro que recibe el mensaje con las coordenadas. Estará allí en el momento oportuno.
- Pues entonces no perdamos ni un segundo más en este lugar y salgamos de aquí. - Ellen sube a su BMW y arranca el vehículo saliendo a toda velocidad demostrando una habilidad considerable al volante, de cerca Santoro conduce el Peugot con la confianza que le conceden los años como escolta del cabeza de familia.

Su conducción es muy osada y no tardan en llamar la atención de las fuerzas de seguridad que los persiguen. Pero no hay tiempo, deben llegar a su destino antes de que pierdan el rastro de la maleta o de su vendedor. El tráfico es denso den las calles de París y en varias ocasiones están a un paso de sufrir un fatal accidente, pero son conscientes de que deben arriesgar al máximo para alcanzar su objetivo y eliminar la amenaza.

Y hasta aquí la narración por hoy. Como siempre espero que sea de vuestro agrado y disfrutéis con los montajes de vídeo.
Nos seguimos leyendo. Hasta la siguiente entrada en el blog.
Gracias por vuestro tiempo.