miércoles, 10 de diciembre de 2014

LA CRECIENTE OSCURIDAD

LA CRECIENTE OSCURIDAD


En el vacío del espacio, la soledad te puede hacer perder la cabeza y más en viajes en que el tiempo se diluye en el sueño frío y oscuro de la hibernación.
Despertarse fue un trámite necesario y extremadamente doloroso, los cables de refrigeración se desconectaron con un “fffsssshhh” cómo si fuera un globo terrícola y a continuación tuvo que sacarse el tubo de 30 centímetros que lo había alimentado hasta aquel momento y que siempre le dejaba un regusto desagradable en el paladar.
La debilidad muscular apareció como un puñetazo directo a su estomago y en pocos segundos aparecieron los mareos y las náuseas causadas por la hibernación prolongada. Todos estos síntomas lo acompañarían de manera inevitable las próximas horas o incluso días.

Era la primera vez que realizaba una hibernación tan larga, obligada por la duración de su viaje. Todo era debido al concepto de la relatividad temporal, una ley desconocida por su especie, que con un ciclo vital extremadamente largo hacía pensar al resto de de las 20 razas de las galaxias conocidas, que eran inmortales.
Es curioso – pensó en Zigurra’t, al salir de la cápsula de hibernación - Si fuera un ser inmortal, él no sería el último espécimen de su raza, porque inmortalidad y último espécimen, era una contradicción en sí misma.

El ruido de las zarpas de Zigurra’t mientras andaba por el suelo metálico de la “Novus Prime era muy desagradable y habría puesto la piel de gallina a cualquiera que se encontrara presente y contemplara como el último de los “Lassarde”, la raza más antigua del universo, abandonaba la cápsula donde había dormido los últimos 10.000 años.

Pero, desgraciadamente, él era el último ser vivo y no era inmortal. Y no era sólo el único ser vivo de la nave que lo acogía, sino que también lo era de todo el universo conocido, formado por las 20 galaxias habitadas y que 11.000 años atrás se habían unido formando la Coalición Galáctica. Una organización creada para evitar la desaparición del universo por la muerte del Tiempo

“Zig” se acercó al panel de control y activó la energía principal de la nave. Necesitaba saber donde estaba y si todo funcionaba correctamente, puesto que la “Novus Prime” estaba programada para despertarlo al final de su trayecto. Había que asegurarse que allí donde se encontrara, fuera lugar correcto.
La nave, se despertó en un prolongado suspiro, con un cuchicheo eléctrico, un “zzzzzzz” que precedía a la activación de todos los sistemas y permitían hacer un diagnóstico completo a la Inteligencia Artificial que comandaba la nave.
- Es un placer verlo despierto, tripulante Zigurra’t. Puedo ayudarlo en alguna tarea? – respondió la IA (Inteligencia Artificial) con una voz femenina, dulce, cálida.
Los científicos pensaban que una voz de este tipo ayudaba a sobrellevar mejor la soledad del espacio. El problema era que los Lassarde eran reptiles y no tenían ninguna predilección por una voz femenina o masculina. Eran una especie totalmente indiferente a la atracción física o psíquica, debido a que eran una especie que se reproducían ellos mismos, en un ciclo de una criatura cada 10.000 años, estas cosas resultaban absolutamente banales. No obstante, era agradable escuchar una voz, fuera la que fuera. Al menos, pensó “Zig”, no era la última inteligencia viva al universo.
- Sabes que me puedes llamar “Zig” y ahora mismo necesito saber si este es nuestro destino. Lanza una sonda clase-10 para escanear el espacio alrededor de la “Novus Prime”, a ver si podemos ubicar nuestra situación.
La IA no respondió, simplemente obedeció la orden y una luz se encendió en el panel de control. A continuación apareció una representación tridimensional de la nave y una luz roja indicó como la sonda se alejaba,  adentrándose al vacío del espacio exterior.
- Ordenador, voy a comprobar la carga, avísame cuando tengamos los resultados obtenidos por la sonda. – dijo “Zig” al alejarse del panel y dejar atrás la sala de mando en dirección al ascensor que lo llevaría al verdadero centro de la nave. Se dirigía al núcleo.
Andando por el pasillo, se dio cuenta de su soledad y de los efectos del tiempo. La nave se veía vieja, extremadamente vieja, con marcas de herrumbre y oxidación en muchas placas de las paredes y el sistema de iluminación fallaba constantemente. Hasta aquel momento no se había dado cuenta de cómo trabajaban las pequeñas unidades robóticas, las URB (Unidades de Reparación Básica) que corrían asustadizas de un lado al otro de la nave intentando mantenerla entera. Era evidente que la “Novus Prime” hacía mucho tiempo que vagaba por el espacio. Ahora era necesario saber si lo había hecho en la dirección correcta o todo estaba perdido..

El turboascensor lo hizo volver a la realidad, cuando se abrió repentinamente y el sonido característico del timbre le indicaba que ya podía entrar al pequeño tubo cilíndrico que lo llevaría al corazón de la nave en pocos segundos.
Siempre le silbaban los oídos por la velocidad mientras se desplazaba por el interior de la nave insignia de la Coalición Galáctica y esta vez no fue diferente, pero sí que esperaba que fuera una de las últimas. Salió del turboascensor con paso seguro, como si alguien lo estuviera filmando y las generaciones futuras lo tomaran como ejemplo de valor y sacrificio. Era un momento solemne, aunque era consciente, que él era el único que podría dar fe de ese instante. No quería faltar el respecto a las vidas de toda aquella gente, tanto del futuro, presente y pasado, que murieron o morirían a causa de la Creciente Oscuridad. Así que actuaría con la correspondiente ceremonia y honraría el recuerdo de todo el que había y hubiera podido ser.
- Señor, la sonda ha dejado de enviar señal.
- Cómo dices? – respondió sorprendido en “Zig” – Computadora, repite tu informe. – su voz temblaba por el nerviosismo.
- Señor, la sonda a dejado de enviar señal. – el tono de voz de la computadora era el mismo, no sabía si era un bucle o una repetición consciente, pero en “Zig” actuó rápido.
- Necesito una visual del exterior de la nave y un cálculo aproximado del crecimiento de la masa de materia negra en los últimos 5.000 mil años y lo necesito por ayer! – Llamó, acompañando su grito con un fuerte golpe a la pared que tenía al lado – Y deriva los controles de la nave al panel central del núcleo! Realizaré todas las operaciones desde aquel punto.
El tiempo era vital y a pesar de que ya no existiera el tiempo fuera de la nave, si que existía en el interior de la “Novus Prime”, aunque era consciente que este tiempo llegaba a su fin.
No podía dudar o todos los esfuerzos realizados hasta ahora serían devorados por la Creciente Oscuridad del exterior de la nave.
Él y aquella montaña de chatarra en que se había convertido la nave eran la última oportunidad del universo para restaurar el orden de las cosas. Durante miles de años había recopiland muestras genéticas de todos los seres vivos de las galaxias habitadas, y ahora, que ya acariciaba su objetivo final, acabaría devorado por la Creciente Oscuridad aparecida con la muerte del Tiempo.
Una cincuentena de metros era la distancia que lo separaba del turboascensor del panel de control y del camino para alcanzar su destino.
Era una pasarela metálica, donde los cables y tubos de conexión le recordaban sus antepasados reptiles que reptaban por el suelo, era cómo si toda aquella maraña de cables y tubos le indicaran la dirección, incluso le pareció que se movían, que temblaban de miedo.
- Señor! – unas luces rojas aparecieron de repente iluminando la sala del núcleo – Señor! La estructura de la nave empieza a verse afectada por la Creciente Oscuridad. – Era curioso, pensó en “Zig”, como una máquina, por muy inteligente que fuera, podía llegar a transmitir emociones mediante su voz informatizada - Señor! Hay que activar los protocolos de la “Novus Prime”. Es necesario activar el núcleo para iniciar el proceso de… – la voz de la computadora, simplemente desapareció, el tiempo se estaba muriendo, simplemente todo desaparecía en la oscuridad del olvido y él era el único ser con recuerdos del que significaba el Tiempo.

Corrió como nunca lo había hecho, como la primera vez que se lanzó a los brazos de su progenitor, como aquella vez que huyó de unos matones, todo para llegar al panel de control y activar el núcleo, el dispositivo que según las mentes más brillantes de la Coalición, detendría a la Creciente Oscuridad. Pero él sabía que no entendían del todo como funcionaba aquel ingenio. Aquello no era un invento, sólo habían seguido las indicaciones descubiertas de entre los restos de una nave tan antigua como el universo que habían encontrado en un cometa trotamundos que seguía una ruta por todo el espacio conocido. El cometa recibía el nombre de “Novus Prime”.

Los científicos creían que el cometa surgió el día de la explosión del “Big Bang”, y se demostró que contenía todos los elementos principales que formaban la vida conocida. Finalmente, a alguien le pareció lógico que se utilizara este nombre para bautizar la nave y también que siguiera la misma ruta del cometa, esperando llegar al centro del universo conocido y activar el núcleo.

La Creciente Oscuridad  ya era dentro de la sala del núcleo, borrando de toda existencia la pasarela, el turboascensor y de manera inexorable se dirigía al núcleo, el recipiente contenedor de toda muestra de vida conocida. Como el último “Lassarde” no podía permitir que esto pasara y se lanzó de cabeza contra el panel, golpeándolo con su cuerpo y activando el protocolo “Novus Prime”.

En Zigurra’t el último de su especie, golpeó el panel y activó el núcleo que empezó a girar sin detener-se y emitir luz y más luz. Era una claridad tan blanca que hacía retroceder a la Creciente Oscuridad y mientras él caía, en dirección al vacío, a la oscuridad, a la luz.
Ahora todo era luz, cálida, acogedora y en “Zig” se dejó traer por la paz.


Entonces el núcleo se contrajo, como si se consumiera él mismo y finalmente, de repente, explotó con una potencia que habría destruido una galaxia entera o esto le pareció antes de caer en una distorsión espacial.

Uno de los científicos, antes de marchar, le dijo:
- No sabemos qué hace realmente esta máquina, pero yo tengo una teoría alocada. Creo que es un dispositivo para crear una distorsión temporal y proteger a una persona. Todavía no he podido averiguar su propósito al 100%, aún así, sería genial poder doblar el tiempo, evitar de alguna forma un acontecimiento perjudicial o error cometido en el pasado. ¿Qué harías tú, “Zig” si pudieras viajar en el tiempo?

Y en aquel momento el universo se expandió, la explosión creó la realidad, el tiempo, la gravedad. La vida surgía de cada oleada y todo va volver a ser el que había sido, el que era y el que tendría que ser.

“Zig” recibió un golpe muy fuerte en su cabeza cuando salió de la distorsión, el suelo que lo había recibido tan amablemente era oscuro como el carbón y caliente, latiendo de vida.
Lentamente se levantó del suelo y contempló el paisaje. Era el de un planeta que hacía poco que había nacido. Los volcanes expulsaban magma y gases a un cielo totalmente oscurecido. Los rayos, provocados por la acumulación de magma y ceniza iluminaban un paisaje extremadamente indómito.
Para “Zig” era como volver a casa – entonces pensó en todo el que había pasado. Ahora lo veía claro, la “Novus Prime”, el viaje, la recopilación de todo el ADN. Todo tenía sentido.

Se levantó y dirigiéndose al cielo, gritó:
- Ya tengo la respuesta viejo amigo! Si pudieras viajar en el tiempo?! Volvería a empezar!


Justamente, aquel era el día en que empezaba su ciclo reproductivo y le tocaba poner un huevo. El primero de los “Lassarde” la raza más antigua de todo el universo.